Desde adolescente tuve la necesidad de demostrar que la política y las decisiones importantes no sólo son cosa de hombres. Me sentía excluida de conversaciones y debates sólo por ser una chica joven y amable que no sabe de lo que habla. Compaginé mis estudios de bachiller y universidad con la practica periodística. En una revista mensual en el colegio y en una radio local, donde participaba en los debates políticos del pueblo y realizaba un Resumen Semanal de las noticias de la población. Allí aprendí lo importante de la palabra y el silencio y me enamoré de la sugestión del medio radiofónico.
Años después comencé a trabajar en TVE. Sin duda ha sido la mejor escuela para grandes profesionales. Rodeada de años de experiencia, me comporté como una esponja dispuesta a absorver conocimientos de todo el mundo. Tenía largas conversaciones con mezcladores, sonido, cámaras y realizadores hasta profundizar en un medio realmente complejo. Mi paso por La2Noticias fue un punto de inflexión claro. El realizador Ángel Povedano me enseñó un gran secreto, que la imagen habla sola y hay que saber verla con otros ojos. Junto con Pedro Hernández fueron mis grandes maestros y me descubrieron otro modo de entender realidades.
El salto a La Sexta supuso un gran reto. Abandonaba las manos amigas que siempre me acompañaban para ser periodista, mujer, independiente. Empecé a tomar decisiones y a saltar sin red, hasta convencerme de que podía hacerlo y estaba capacitada para ello. Todo ayuda y cada una de mis tareas a lo largo de mi vida han forjado la periodista de hoy.
Si clasificamos mi trayectoria cronológicamente, el resultado quedaría de la siguiente manera: